
Allí, junto a la puerta de entrada estaba Noa, me estaba esperando. El plan era genial, cena en el porche, velas, vino y buena compañía, música chill y la brisa del mar peinando nuestras sensaciones.
Vestía un tejano oscuro, camisa blanca, mocasines claros. Recién duchado y con barba de 3 dias. Uff. Bajarte del coche y encontrarte a este adonis esperándote en el quicio de la puerta con una copa de vino blanco en la mano y una sonrisa colgada en sus labios.
Entro en casa, suelto el bolso, me descalzo, me besa suavemente y me abraza con amor. Dejo la copa de vino sobre la mesa del comedor y subo al dormitorio a cambiarme, allí encima de la cómoda estaba el paquete, lo ignoro, me quito la ropa y me cambio rápidamente, Noa está acabando de preparar la cena y quiero ayudarle a poner la mesa.
- Cómo ha ido el día cariño? Mucho trabajo? - me dice mientras me acaricia la mejilla.
- Un día normal, con un poco de lío porque se nos ha estropeado la impresora ATB y debíamos imprimir urgentes unos billetes. Pero bueno, al final lo hemos podido solucionar. Por cierto! Ya me ha llegado la documentación de nuestro viaje, no me la he podido repasar pero bueno, mañana me la miraré. Te has ido a sacar el pasaporte.
- No mi amor, no pude, se me giró faena y me ha sido imposible. Mañana en la mañana sin falta.
- Está bien, pero no te olvides, nos vamos dentro de 4 dias y necesitarás el pasaporte para viajar.
Nos sentamos en el porche, dejo pasear mi vista en los movimientos de Noa, en como mueve sus caderas yendo y viniendo de la cocina con los platos. La cena está espectacular. Y después un café y un cigarro, me estiro en la tumbona, la brisa del mar se lleva los últimos recuerdos de la dura jornada laboral. Pero sólo quedan 4 días para viajar al paraíso con mi amor. Cierro los ojos y ya huelo las vacaciones.
Llaman a la puerta, abre Noa. Se oyen unas voces y la puerta se cierra. Silencio. Silencio. Silencio.
Me quedo dormida en mi tumbona, noto el dulce sabor del amor en mis labios.
Cuando despierto ya es de noche, la luna llena corona el limpio cielo primaveral. Recojo mis zapatos y entro en casa.
Noa no está. Le busco por la casa pero no le encuentro. Corro a la cocina, pero en la nevera no hay ninguna nota, ni en el recibidor, ni en el baño, ni siquiera en el cubo de la basura!
La cocina está pulcramente recojida, o mejor dicho inquietantemente recojida.
Subo al dormitorio, busco mi movil para llamar a Noa, y allí está el paquete. Ahora si que le presto atención, lo abro, dentro hay un marco de fotos con una bonita estampa familiar, un hombre y una mujer abrazados, y un niño, los tres vestidos de blanco. Emanan felicidad y paz, Noa está increíble, pero... quién es ella?? Y ese niño?? Qué es todo esto??
Una nota: "Mi amor, lo siento, te amo mucho, debo arreglar algo, volveré pronto, eres la mujer de mi vida, te amo profundamente. Noa"