Después de daros tanto la bara la semana pasada con tanto nervio solo por un fin de semana en Milán, creo justo que os cuente la conclusión a la que he llegado.
Definitivamente yo no estoy hecha para las relaciones a distancia, no me veo en un aeropuerto cada X tiempo avión va, avión viene esperando y pagando. Admiro a la gente que es capaz de hacerlo y lo lleva bien y después de un tiempo consiguen unir sus vidas y dejar de visitar aeropuertos, estaciones de trenes, estaciones de autobuses o autopistas solitarias. Lo siento pero yo no sirvo. Soy de otra manera, necesito otras cosas. Y me dí cuenta nada más bajar con la maleta de casa. Pensé "qué coño estás haciendo??", me encanta viajar, conocer sitios y gente, ver cosas diferentes, eso me encanta, y me vuelve loca volar, pero no me veo cogiendo un avión una o dos veces al mes siempre con el mismo destino. Siempre pendiente de un teléfono, de un mensaje o de una llamada, esperando a tener un día de fiesta para correr a cojer un avión, deseando tener que ir al aeropuerto a recojerle para en un par de dias devolvérselo, no puedo, no sirvo.
Soy así, que le vamos a hacer, además de cobarde. He descubierto otro de mis defectos. Pero que queréis que os diga, forma parte de mi encanto.
Yo necesito a alguien más cercano, no se, que de vez en cuando me recoja en el trabajo para ir a tomar un café, que los domingos podamos ir al cine o ver una peli espanzurraos en el sofá, y no es que con él no pudiera, que es lo que estuvimos haciendo el sábado, ver la tele espanzurraos en el sofá, pero una peli pierde mucho interés cuando no entiendes todo lo que se dice, y mira que el Italiano visto en la tele o en una peli tampoco es tan difícil pero hay cosas que se escapan y mientras que piensas en que podría significar te has perdido media peli.
Lo más desalentador ya fué bajar del avión y encontrarlo allí, en la puerta, con su sonrisa y sus ojillos brillantes, y yo hablando por teléfono y sin colgar, un beso sin dejar la llamada, un beso sin mariposas, y en el coche, más besos sin mariposas, sintoma claro que el tema no funciona, lo siento pero sin papallonas no hay nada que hacer. Y así empezó el declive del tema, se deshizo en atenciones y mimitos pero ya no había nada que hacer, y es que el 23 de agosto yo ya había decidido que esto se había acabado, no se porque huevos me embarqué en este sin sentido.
Me ha sabida mal, muy mal, pero no sirvo, y ayer por la mañana, los dos sentados en el sofá nos miramos a los ojos, y decidimos que sólo amigos, ninguno de los dos cree en esta historia, ninguno tiene la paciencia ni el aguante suficientes para que esto funcione, y eso que nos entendemos, que la barrera del idioma es muy pequeña y no impide una comunicación más o menos satisfactoria, pero no, no es para mi.
Por el resto, nos hemos sentido como dos princesas, nos han tratado como dos reinas, en serio, entre todos nos han hecho disfrutar de un fin de semana impresionante. Hemos estado en Milan, en Legnano y Busto Arsciszio (creo que se escribía así), lo que más me ha gustado, Legnano y Busto, Milán está bien, pero no tiene el encanto de los pueblos más pequeños, que tienen su manera de vivir y entender la vida. La gente sale a la calle de punta en blanco, impresionante, muy curioso. Me ha gustado mucho, la tranquilidad de sus calles y la clase de sus gentes, el aire limpio, fresco. Si tenéis la oportunidad es bonito pasear por su pequeña rambla y tomar un café en alguna terraza, un café buenísimo y las pastelerías impresionantes, vamos que una semana allí y recupero lo poco que he perdido en un pim-pam.
Qué la historia se ha terminado, pués que le vamos a hacer, no hay nada eterno.
Pero no me resigno, yo quiero volver a enamorarme, quiero compartir mi dia a dia con alguien que también quiera hacerlo, quiero construir un futuro y un presente. Todo llega, eso me consuela. Estoy tristona, normal, un poco decepcionada, lógico. Pero feliz, feliz porque he encontrado la fuerza en mi para frenar algo que no he hacía bien, algo de lo que no estaba convencida, algo que nos hubiera hecho mucho daño a los dos, pero me preocupa mucho más mi propia integridad moral.
Y ahora, a otra cosa mariposa, seguiré luchando por salir adelante y por fin me siento bien conmigo misma, estoy feliz de ser la persona que soy, no tengo nada que demostrar a nadie, soy así y me gusta, y al que no le guste que mire a otro lado, a mis amigos tambien les gusta, me lo han demostrado, así que para qué preocuparse. Todo llega en esta vida.
BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA.