
A veces todo se descontrola. Cuando menos te lo esperas, y sin el más mínimo orden, todo se va a la mierda. La vida se te pone patas arriba y no sabes como recomponerte.
Se empieza por una nevera estropeada y acabas con una deuda de 90.000 euros.
Y no todo es blanco o negro, hay grises, porque entre medio también se pueden estropear discos duros, hay deudas menores, pero no menos importantes.
Pero lo peor es que tanto te metes en intentar ordenar y recobrar el control de lo incontrolabe que te acabas perdiendo miles de cosas y detalles, y haces daño a quién menos lo merece.
Parece que pases de todo, que nada te interese, y no es así, a veces los problemas y alegrías ajenos son el mejor bálsamo para olvidar los propios, por lo menos para poner distancia con tus pensamientos y ahorrarte un dolor de cabeza.
Me he perdido, llevo desde Abril, y estoy perdida, desorientada y desconcentrada. Lo peor de todo, que me resulta inevitable, y por más que intento recobrar las riendas de mi vida no puedo, no se donde las perdí.
Cada día que pasa todo está más liado, más descontrolado, más desordenado, y por supuesto apesta. No me siento orgullosa de mi comportamiento.
Solo hay una cosa que tengo clara, y por dónde creo que debo empezar, y es que no puedo solucionar todos mis problemas a la vez, requiere demasiada energía, una energía que ahora mismo no tengo. Mejor empezar por las cosas pequeñas, y de una a una, y confiar en aquellos que me rodean para que me ayuden en mi camino.
Para empezar he solucionado el problema de la nevera, el sábado llegará mi nevera nueva. Para todo lo demás necesitaré algo más de tiempo, algo más de paciencia, y buen humor, algo que últimamente me ha faltado. Pero sobretodo, me hará falta VALOR (y no hablo del chocolate), y eso a ver de donde lo saco.
En el portátil suena "Quiéreme" de El Barrio, canción ya un poco vieja, pero que tiene una frase que me gusta mucho y que define muy bien como me siento en estos momentos: "que la soledad suena muy diferente, cuando uno la quiere a cuando te la imponen".
Se empieza por una nevera estropeada y acabas con una deuda de 90.000 euros.
Y no todo es blanco o negro, hay grises, porque entre medio también se pueden estropear discos duros, hay deudas menores, pero no menos importantes.
Pero lo peor es que tanto te metes en intentar ordenar y recobrar el control de lo incontrolabe que te acabas perdiendo miles de cosas y detalles, y haces daño a quién menos lo merece.
Parece que pases de todo, que nada te interese, y no es así, a veces los problemas y alegrías ajenos son el mejor bálsamo para olvidar los propios, por lo menos para poner distancia con tus pensamientos y ahorrarte un dolor de cabeza.
Me he perdido, llevo desde Abril, y estoy perdida, desorientada y desconcentrada. Lo peor de todo, que me resulta inevitable, y por más que intento recobrar las riendas de mi vida no puedo, no se donde las perdí.
Cada día que pasa todo está más liado, más descontrolado, más desordenado, y por supuesto apesta. No me siento orgullosa de mi comportamiento.
Solo hay una cosa que tengo clara, y por dónde creo que debo empezar, y es que no puedo solucionar todos mis problemas a la vez, requiere demasiada energía, una energía que ahora mismo no tengo. Mejor empezar por las cosas pequeñas, y de una a una, y confiar en aquellos que me rodean para que me ayuden en mi camino.
Para empezar he solucionado el problema de la nevera, el sábado llegará mi nevera nueva. Para todo lo demás necesitaré algo más de tiempo, algo más de paciencia, y buen humor, algo que últimamente me ha faltado. Pero sobretodo, me hará falta VALOR (y no hablo del chocolate), y eso a ver de donde lo saco.
En el portátil suena "Quiéreme" de El Barrio, canción ya un poco vieja, pero que tiene una frase que me gusta mucho y que define muy bien como me siento en estos momentos: "que la soledad suena muy diferente, cuando uno la quiere a cuando te la imponen".


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